¿NIÑOS ABURRIDOS? SUS PRINCIPALES CAUSAS

“Mamá, papá, me aburro” Y ahí estamos nosotros encendiendo el piloto de la alarma: ¡Hay que pensar en algo ya!

Y nada más lejos de lo realmente útil para nuestros hijos. Desde aquí vamos a defender al aburrimiento porque es muy necesario de vez en cuando y porque del aburrimiento salen cosas buenas, grandes ideas. Aburrirse es síntoma de que tenemos la cabeza libre de estímulos y dispuesta a recibir novedades, pensando de forma distinta a como acostumbramos y dando una vuelta diferente a los que nos rodea.

De todo esto podemos convencernos aún más si enumeramos los motivos principales por los que los niños de hoy en día se aburren. Leyéndolos es fácil deducir que no sólo es bueno aburrirse un ratito sino que es muy sano. Veamos:

SOBRESTIMULACIÓN
Casi todos niños tienen más juguetes de los que deberían, un montón de cosas que no necesitan. Viven en un consumismo voraz, veo esto, quiero esto. Y tenemos la culpa nosotros queriéndoles dar todo lo que demandan. Y cuando vemos a un niño jugando con la caja del penúltimo juguete que le hemos comprado, él mismo lo está diciendo: no necesito ese muñeco que habla y mueve la cabeza, me gusta más la caja que se convierte en lo que yo quiero. Limitemos los juguetes comprados al mínimo y aumentemos los juegos simbólicos en los que el pequeño desarrolle su imaginación.
Una agenda muy apretada

No paran: colegio, actividades, cumpleaños, cine, visitas, todo está programado, organizado hasta el último minuto de forma que el niño no tiene que pensar. Va de un lado a otro como por inercia. Por eso en vacaciones se aburren como ostras. No están acostumbrados a improvisar, a pensar en qué les apetece, a mirar el techo un rato canturreando o a meterse en su habitación a explorar lo que hay en los cajones.

Relajemos un poquito la marcha, dejémoslo que decida alguna vez el destino y sobretodo probemos un día a salir de la rutina, faltemos a una clase extraescolar y vayamos con él a tomar un helado, dar un paseo o sentarnos a ver bichitos mientras hablamos de cómo se siente, quienes son sus amigos y por qué lo son o qué color de cielo le gusta más…
Demasiadas pantallas

¿Cuánto tiempo pasan nuestros hijos al día delante de una pantalla, ya sea un teléfono, una tablet, un ordenador o la consola de juegos? No hay lugar para pensar. En cuanto paran un segundo si no están mirando una pantalla, se la proporcionamos nosotros para que no se queje, para que no dé la lata por favor. Y no nos damos cuenta de que estamos contribuyendo al desastre. Luego no tendremos derecho a quejarnos de que se pasa todo el día con el teléfono y no hace ni caso. Frenemos que seguro estamos a tiempo. Evitemos “entretener” por defecto con tecnología.

Canciones, libros, anécdotas, juegos de palabras, de memoria, adivinanzas, trabalenguas, cuentos, música, juegos como adivinar una palabra con dibujos o de qué conocido hablamos jugando al “Si fuera”. Hay miles de formas de reírse y compartir para pasar el rato y lo más que necesitan es lápiz y papel. Por favor, más creatividad y menos teclas. La imaginación de nuestros hijos lo agradecerá.


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PADRES HELICÓPTEROS Y SUS EFECTOS NEGATIVOS


Los padres son un referente, tenerlos cerca es una suerte y disfrutar de sus consejos y cariño incondicional es lo mejor que le puede pasar a un niño… A no ser que este padre o madre no esté cerca, sino que lo sobrevuele impidiendo sus movimientos y anulando su iniciativa, como si fuera un helicóptero.

Cuidar y estar pendiente de un bebé o un niño pequeño es lógico e instintivo. Necesitan de nuestra atención y protección pues nacemos vulnerables e indefensos. Cuando el niño va creciendo lo natural es soltar cuerda e irnos alejando poco a poco para que el niño comience a desarrollar su autonomía, la misma que debemos ir inculcando a diario mientras le enseñamos y dejamos que vaya haciendo las cosas por su cuenta aunque al principio le cueste. Solo así aprenderá y se sentirá capaz de enfrentarse al mundo, pues tarde o temprano tendrá que vivirlo sólo.

Sin embargo, hay padres que ya sea por motivos emocionales, psicológicos o por algún suceso traumático que hayan sufrido, van contra natura incrementando su protección según pasan los años hasta llegar a anticiparse a desgracias imaginarias que, aseguran,  se van a abalanzar sobre sus pequeños, no dejándoles de este modo experimentar o algo aún más necesario, impidiéndoles aprender de sus errores. No pasa nada si tropiezan o se equivocan, esto es natural y necesario, pero los padres helicóptero ven normal entrometerse en la vida de los niños y más tarde de los adolescentes, frenando su desarrollo y coartando su libertad.

Esta plaga fenómeno de la sociedad actual está, por desgracia, cada vez más presente, por lo que no está de más ver los efectos tan nocivos que tiene esta actitud en los niños.
  
CONSECUENCIAS DE ACTUAR COMO UN PADRE O MADRE HELICÓPTERO:

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Ansiedad
Los padres helicópteros le transmiten al pequeño su preocupación constante haciéndole creer que el mundo es un sitio hostil y, además, que ellos ni están ni estarán nunca preparados para enfrentarlo. ¿Cómo no van a acusar ansiedad ante este panorama?

Depresión
No tienen ninguna motivación ya que no hacen nada por ellos mismos, ni siquiera pensar. Esta falta de iniciativa e ilusión puede desembocar fácilmente en depresión.

Baja autoestima
Sienten en todo momento que sin sus padres no podrían vivir, que ellos no saben y que son incapaces de decidir o de actuar. Es obvio que su autoestima está bajo mínimos.

Retraso en el aprendizaje
Se les limita y coarta en todo momento por lo que pudiera pasar, por lo tanto es lógico que tarden en aprender conceptos que otros niños experimentan y viven en primera persona.

Problemas de conducta
Su personalidad nerviosa hace que se frustre con facilidad e incluso reaccione en algún momento violentamente. Es poco participativo y miedoso. El miedo al rechazo o a la equivocación es muy grande y condiciona su día a día. Esto le afecta en el colegio y en su entorno más inmediato.

Dificultad en la socialización
Los padres helicóptero son los culpables de que el niño sobreprotegido no sepa relacionarse con otros niños y casi con nadie. Tímidos, retraídos e inseguros, tienen muchas dificultades para entablar amistad y no digamos entrar en un grupo nuevo.

Cuidado porque son víctimas perfectas de bullying por parte de sus compañeros.

Recuerda que tu hijo debe vivir sabiendo que te tiene cerca, cuando te necesite, pero no encima: su vida y sus experiencias son suyas, no tuyas. Y nadie escarmienta en cabeza ajena, hay que caerse para aprender. Es lo más sano que le puede pasar.



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¿NIÑOS INQUIETOS O HIPERACTIVOS?


No todos los niños que son físicamente activos pueden ser considerados hiperactivos. A menudo, la principal causa de la actividad desmedida tiene más que ver con que sean impacientes, desobedientes o, simplemente, que estén  aburridos.

Determinar si un niño es hiperactivo solo puede ser diagnosticado por un médico, pero hay una serie de síntomas en torno a los cuales los padres deben prestar atención. A continuación te explicamos cuáles son los más importantes.

Los principales síntomas que un niño puede tener respecto a este asunto son:
·        No escucha.
         Realiza continuos movimientos.
         Si está sentado durante largos periodos de tiempo suele tener rabietas.
         Interfiere en otras conversaciones y/o juegos sin esperar.
         Responde a preguntas de manera rápida sin pensar en lo que le han preguntado realmente.

Si después de un resultado en un examen los médicos no están seguros de que este comportamiento sea el resultado de alteraciones en el desarrollo físico y mental del niño, podemos solucionar el problema siguiendo estos pasos:

TRUCOS PARA CONTROLAR LA HIPERACTIVIDAD

1.   Los padres son el factor más decisivo en la educación de los niños: En presencia del niño, trata de mantener un estilo positivo, agradable y relajante para responder a todo lo que ocurre a su alrededor. No hay que expresar de manera exaltada las emociones ni levantar la voz, hay que tener un lenguaje corporal relajado durante las conversaciones. Estos actos, a menudo provocados por los padres, dan un ejemplo negativo al niño.

2. Tener una dieta equilibrada: Evitar o moderar los alimentos azucarados como el chocolate, los caramelos, las galletas, los pasteles y productos refinados en la medida de lo posible. Se deben realizar 5 comidas al día con un horario establecido, siempre teniendo en cuenta las actividades diarias que realice el niño. 

3.  Realización de actividades al aire libre: El niño debe estar el máximo tiempo posible en la calle. Correr y jugar es necesario siempre, ya que conduce a la mejora de la atención y la memoria del niño. Hay que darle mayor libertad en la calle y en los parques, dejándole correr y saltar, ensuciarse, pasar a través de los charcos, subirse a columpios, toboganes, etc. Todo esto contribuye a la liberación del exceso de actividad y la armonización del estado emocional del niño. 

4.  Alternar actividades:Programar de forma alterna las actividades activas y tranquilas con una frecuencia de 15 o 30 minutos. La única excepción es la de la hora de la siesta.

5.  Siestas obligatorias: Incluso en edad escolar los niños necesitan necesariamente una siesta. Su duración debería estar en torno a las dos horas. Tratar de fijar una hora de acostarse de forma estable y rutinaria es muy conveniente, así como realizar baños con agua caliente, que tiene un efecto muy calmante y de relajación en los niños.

Fuente: http://blog.bosquedefantasias.com/noticias/ninos-inquietos-hiperactivos

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LOS ERRORES DE DIAGNÓSTICO MÁS COMUNES EN LA SALUD MENTAL EN NIÑOS

Muchos niños están siendo medicados, mal diagnosticados, calificados y juzgados por no responder como el medio, la escuela o la familia, lo espera. Por ejemplo, cada dos años se duplica el número de niños a quienes se está medicando por TDA (trastorno por déficit de atencional).


Muchos síntomas comunes ocurren por una variedad de razones, y pueden reflejar varios diagnósticos diferentes. Es por eso que un buen profesional de la salud mental le proporcionará a su hijo una evaluación detallada basada en una amplia gama de información antes de emitir un diagnóstico. Es crucial entender lo que hay realmente detrás de un comportamiento en particular, porque al igual que en la medicina, el diagnóstico que su hijo reciba puede cambiar drásticamente el tratamiento apropiado. Los medicamentos para TDAH, por ejemplo, no funcionan si la falta de atención o comportamiento perturbador es causada por la ansiedad, no por TDAH. Y al igual que cualquier médico general haría, cuando el tratamiento no funciona, ya sea si es terapéutico o farmacéutico, una de las cosas que un buen clínico hará es reexaminar el diagnóstico.

Aquí mostramos algunos de los síntomas psiquiátricos que pueden ser fácilmente mal interpretados en niños y adolescentes, y conducir a un diagnóstico erróneo. Por cada síntoma, explicamos el diagnóstico al cual está normalmente asociado, y cuáles son algunas de las causas alternativas por las cuales ese comportamiento se puede dar. 

Los errores de diagnóstico más comunes son: 
1. DÉFICIT DE ATENCIÓN
2. PENSAMIENTOS ANGUSTIANTES REPETITIVOS 
3. HABLA RESTRINGIDA
4. TRISTEZA, FATIGA Y DIFICULTAD PARA PENSAR CLARAMENTE
5. COMPORTAMIENTO PERTURBADOR

1. DÉFICIT DE ATENCIÓN
El diagnóstico común: TDAH 
Los maestros suelen ser los primeros en observar el síntoma de déficit de atención, cuando observan que un estudiante se distrae con demasiada facilidad, tiene tendencia a fantasear, y muestra dificultad para completar los deberes y seguir instrucciones. A pesar de que todos los niños, especialmente los más pequeños, suelen tener períodos de atención más breves que los adultos, algunos niños tienen mucha más dificultad para concentrase que otros.
Una falta de atención que está fuera del rango típico es uno de los tres síntomas claves de TDAH, junto con la impulsividad e hiperactividad. Por esa razón cuando un niño parece distraerse más de lo normal, el TDAH suele ser lo primero que los padres y médicos sospechan. Sin embargo, hay muchas otras posibilidades que pueden contribuir a la falta de atención.
El niño que tiene falta de atención es posible que presente un déficit de atención porque tiene TDAH, o puede distraerse porque está preocupado por su abuela que está enferma en el hospital, o porque lo están acosando en el patio del colegio y se acerca la hora el recreo”. (Déficit de Atención por Ansiedad), o por aburrimiento, o por una autoestima disminuida que requiere ser reforzada por el mal comportamiento en función de la sustentabilidad del yo, entre otros.
Otras posibilidades, y que pueden estar confundiéndose con el TDAH:
Trastorno Obsesivo-Compulsivo (TOC):
Muchos niños con TOC se distraen debido a sus obsesiones y compulsiones, y cuando el TOC es lo suficientemente grave, pueden pasar la mayor parte del tiempo obsesionándose. Esto puede interferir con sus vidas diarias de muchas maneras, como prestar atención en la escuela. Y como muchos niños con TOC con frecuencia se avergüenzan de sus síntomas, pueden tratar de ocultar sus compulsiones. Es muy común ver a los niños controlar sus rituales en la escuela, sólo para verse dominados por ellos al llegar a casa. Por lo tanto, la maestra puede observar que un estudiante tiene dificultad para concentrarse y suponer que tiene un problema de atención porque su TOC no es evidente.
Un niño puede estar en clase pensando de manera obsesiva que necesita hacer algo para evitar que suceda algo terrible. En ese momento, la maestra le hace una pregunta. Cuando el niño no sabe qué responder, puede dar la impresión de que no estaba atendiendo, sin embargo, la verdadera razón es que estaba pensando en algo obsesivamente”.
Trastorno de Estrés Post-Traumático (PTSD):
Algunos niños también pueden parecer sufrir un déficit de atención tras la exposición a un acontecimiento traumático. “Muchos de los síntomas de Trastorno de Estrés Post-Traumático (PTSD, por sus siglas en inglés) se asemejan a los de TDAH”. Los síntomas más comunes en PTSD, tales como dificultad para concentrarse, reacción de alarma excesiva, e hipervigilancia, pueden hacer que el niño parezca estar ausente y sobresaltable.
Dificultades de aprendizaje:
Cuando una niña parece mirar para todas partes menos el libro que debería estar leyendo, también es posible que tenga algún trastorno de aprendizaje. La dislexia no diagnosticada no sólo puede hacer que la niña no se esté quieta debido a la frustración, podría darle vergüenza no ser capaz de hacer lo que hacen los demás niños, e intentar ocultarlo. Sentirse como un fracaso es un gran impedimento a la concentración, y cualquier cosa que pueda aligerar ese sentimiento será una distracción bienvenida.
El cincuenta por ciento de los niños que tienen problemas de aprendizaje manifiestan falta de atención, destaca la Dra. Nancy Rappaport, profesora de la Escuela Médica de Harvard especializada en atención de salud mental en el entorno escolar. “En el caso de estos niños es necesario intervenir para ayudarles a superar sus déficits de aprendizaje, sino el tratamiento con estimulantes será un fracaso”.
En los casos más complicados, agrega la Dra. Rapport, nos encontramos con niños muy inteligentes que han compensado eficazmente sus dificultades de aprendizaje durante años, haciendo un gran esfuerzo. “Han sido capaces de ocultar sus debilidades hasta que crecen y la carga se hace demasiado pesada. Con frecuencia se les diagnóstica con un TDAH o depresión, a menos que alguien descubra el problema de aprendizaje”.
2. PENSAMIENTOS ANGUSTIANTES REPETITIVOS 
El diagnóstico más común: PTSD 
Los pensamientos intrusivos y recuerdos que un niño no puede controlar son uno de los síntomas claves de Trastorno por Estrés Postraumático (PTSD, por sus siglas en inglés). Los médicos ven el PTSD como una respuesta de “lucha o huida” dañada en un niño que ha tenido una experiencia traumática, tanto si fue un suceso que le afectó mucho o un patrón de violencia doméstica o abuso. La experiencia ya ha pasado, pero el niño continúa reviviendo la ansiedad.
Esto se puede manifestarse en forma de recuerdos recurrentes, pensando sobre el evento una y otra vez, o experimentando pensamientos atemorizantes que se les quedan “grabados”.
Otras posibilidades:
TOC:
“En el caso de personas con TOC o PTSD, estos pueden experimentar pensamientos que irrumpen en su mente, pensamientos en los cuales no quieren estar pensando”, dijo el Dr. Howard. “Estos pensamientos le vienen a la cabeza involuntariamente y sin su control. En ambos casos, estos pensamientos causan angustia, y tiene que hacer un esfuerzo para controlarlos”. Sin embargo, hay una gran diferencia entre los pensamientos repetitivos de ambos trastornos, destaca el Dr. Howard: “Con el TOC la causa de la angustia es una idea abstracta, pero con el PTSD es el recuerdo de un suceso real ocurrido en el pasado”.
3. HABLA RESTRINGIDA
El diagnóstico común: Autismo 
El autismo es un trastorno del desarrollo que causa problemas de comunicación en los niños. Los niños con autismo pueden tener un retraso (o ausencia completa) del desarrollo del habla. Las señales más obvias de autismo aparecen usualmente entre los 2 y los 3 años de edad. A pesar de que muchos niños en el espectro pueden hablar, es posible que usen el lenguaje de manera inusual, eviten el contacto visual, y prefieran estar solos. Los maestros pueden ser los primeros en darse cuenta cuando ven que el niño no interactúa socialmente con sus compañeros de una manera apropiada.
Otras posibilidades:
Mutismo selectivo:
El mutismo selectivo es un trastorno de la ansiedad en el cual los niños no hablan en determinadas situaciones sociales. Muchos niños con mutismo selectivo hablan mucho en casa, pero no hablan nada en otros lugares, como en la escuela. Es posible que no se comuniquen nada con sus compañeros o maestros, lo que puede llevar a los profesionales de la escuela a preocuparse por su desarrollo social. Estas dificultades sociales pueden llevarles a pensar que están dentro del espectro del autismo.
“Se pueden tener dificultades con la comunicación por muchas razones”, destaca el Dr. Kurtz. “La clave está en la consistencia en diferentes situaciones. Los niños con mutismo selectivo serán muy sociales y hablarán por los codos en algunos lugares, si no es así, probablemente no padezcan de mutismo selectivo”.
A la hora de realizar el diagnóstico, es importante distinguir entre déficit de habilidad y déficit de desempeño. Los niños con mutismo selectivo tienen un déficit de desempeño porque tienen la capacidad de hablar pero no pueden mostrarla en todos los lugares, mientras que los niños dentro del espectro tienen déficits de habilidad, por lo que no pueden mostrar determinadas habilidades en ningún lugar.
Los niños con mutismo selectivo pueden también mostrar otros síntomas que apuntan a autismo. Algunos niños con mutismo selectivo parecen estar “apagados” a nivel afectivo. “Debido a que el niño está tratando, conscientemente o no, de persuadir a los demás de que no se acerquen a él, su contacto visual será deficiente como el de un niño dentro del espectro, manifestando un estado afectivo plano como el de un niño dentro del espectro”, afirma el Dr. Kurtz. “No va a parecer un niño cuyo único problema sea su incapacidad de hablar”.
4. TRISTEZA, FATIGA Y DIFICULTAD PARA PENSAR CLARAMENTE
El diagnóstico común: depresión 
Para la mayoría de la gente resulta fácil reconocer los síntomas de la depresión: sentimientos de tristeza, interés disminuido en actividades habitualmente agradables, fatiga, cambios de peso y dificultad para concentrarse. Es normal sentirse a veces triste, pero si los niños experimentan tristeza o irritabilidad durante más de dos semanas y afecta a su capacidad de funcionar, podría llevar a pensar que se trata de un episodio depresivo.
Otras posibilidades:
Hipotiroidismo: 
El hipotiroidismo sucede cuando el tiroides (una glándula ubicada en el cuello) no segrega suficiente cantidad de ciertas hormonas importantes. Los síntomas de hipotiroidismo son muy similares a los de la depresión, e incluyen fatiga, aumento de peso, sentimientos de tristeza, y dificultad para pensar claramente. Sin embargo, el tratamiento para el hipotiroidismo es muy diferente: el tratamiento para los niños con hipotiroidismo consiste en la reposición de la hormona tiroidea.
Trastorno de ansiedad:
Ciertos trastornos de ansiedad, tales como el TOC, pueden  debilitar y asustar extraordinariamente a las personas que lo sufren. Los niños con TOC pueden tener pensamientos obsesivos en los que hacen daño a sus seres queridos y otras imágenes violentas o sexuales. A pesar de que estos pensamientos obsesivos no son cosas que el niño desee realmente que sucedan, tiene dificultad para sacarlos de su cabeza. En ocasiones lo primero que se observa es un estado de ánimo depresivo, pero este puede ser secundario a otro trastorno como el TOC. Debido a que a muchos niños con TOC les avergüenzan sus pensamientos, es posible que no se sientan cómodos compartiéndolos, y por ello ser diagnosticados erróneamente con depresión.
“Hay muchos casos en los que los niños que tienen miedos o pensamientos inquietantes se deprimen porque están asustados y tienen la impresión de que las cosas no van a mejorar”, explica la Dra. Rachel Busman, psicóloga clínica en el Centro para Trastornos de Ansiedad y del Estado de Ánimo en Child Mind Institute. “Es por eso que es tan importante evaluar los síntomas con precisión y obtener un historial que indique cuándo comenzaron. Hay tratamientos excelentes para los trastornos de ansiedad y depresión; una vez disponemos de un diagnóstico, el tratamiento puede enfocarse en estos síntomas”.
5. COMPORTAMIENTO PERTURBADOR
El diagnóstico común: ODD 
Casi todos los niños tienen de vez en cuando pataletas o ataques de ira, pero cuando los niños se muestran repetidamente insolentes, desafiantes, o incapaces de controlar su ira, esto puede afectar seriamente su funcionamiento en la escuela y ser causa de gran intranquilidad en la familia. Con frecuencia, se da por sentado que estos niños padecen de un trastorno negativista desafiante (ODD, por sus siglas en inglés) el cual se caracteriza por un patrón de comportamiento negativo, hóstil, o desafiante. Los síntomas de un niño con ODD son entre otros, perder el control, discutir  con adultos, enfadarse con facilidad, o desobedecer actívamente reglas y órdenes. Para ser diagnosticado con ODD, el comportamiento perturbador del niño debe ocurrir durante al menos seis meses y afectar negativamente su vida en la escuela o en casa.
Otras posibilidades:
Trastornos de ansiedad:
A los niños con trastornos de ansiedad les cuesta mucho enfrentarse a situaciones estresantes. Cuando un niño con un trastorno de ansiedad no tratado es expuesto a una situación estresante, puede mostrar signos de ODD en un esfuerzo por escapar dicha situación o evitar la fuente de un miedo intenso. Por ejemplo, un niño con ansiedad social grave puede agredir a otro niño si se encuentra en una situación difícil. Un niño con TOC puede alterarse extremadamente y gritarle a sus padres si no le proporcionan repetida y constantemente las palabras tranquilizadoras que utiliza para manejar sus miedos obsesivos. “Es probable que ocurra más de lo que pensamos, ya sea ansiedad que parece ser perturbadora o ansiedad que coexiste con comportamientos perturbadores”, afirma el Dr. Busman. “Y esto es otra razón por la que necesitamos disponer de una evaluación diagnóstica completa”.
Trastorno de Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH):
Muchos niños con Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH), especialmente aquellos que experimentan impulsividad e hiperactividad, pueden manifestar muchos síntomas que parecen signos de ODD. Estos niños pueden tener dificultad para sentarse quietos, puede que cojan y jueguen con cualquier cosa a su alcance, hacer de pronto algún comentario inapropiado, tener dificultad para esperar su turno, interrumpir a los demás, y actuar sin pensar en las consecuencias. Estos síntomas son más el resultado de en déficit en sus funciones ejecutivas (su capacidad para pensar antes de actuar y evaluar el impacto de su comportamiento) que de un comportamiento deliberado propio de ODD.
Dificultades del aprendizaje
Cuando un niño se porta mal repetidamente en la escuela, es posible que dicho comportamiento tenga su origen en una dificultad de aprendizaje no diagnosticada. Por ejemplo, si le cuesta mucho dominar las matemáticas, y no es capaz de resolver determinados problemas, o cuando su siguiente clase sea la de matemáticas, lo harán sentirse frustrado e irritado.
“Los niños con problemas de aprendizaje pueden ser maestros del engaño; no quieren revelar su vulnerabilidad e intentarán evitar que los demás se den cuenta de sus dificultades”, explica la Dra. Rappaport. “Si un niño tiene problemas para escribir, las matemáticas o la lectura, en vez de pedir ayuda o admitir que está atascado, es posible que prefiera romper los deberes, o pelearse con otro niño para crear una distracción”.
Prestar atención a cuándo aparecen los comportamientos problemáticos puede conducir a desenmascarar un problema de aprendizaje, añade. “Si padres y maestros están buscando las causas de cambios bruscos de humor, es útil el tomar nota de cuándo suceden para determinar los puntos débiles de los niños y conseguir su colaboración”.
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